Frenectomía lingual en bebés: qué es y cuándo es necesaria

El frenillo lingual es una pequeña membrana de tejido que conecta la parte inferior de la lengua con el suelo de la boca. En la mayoría de los bebés, este frenillo tiene la longitud y la elasticidad adecuadas para permitir un movimiento lingual normal. Sin embargo, en un porcentaje significativo de recién nacidos, el frenillo es demasiado corto, grueso o está insertado en una posición que restringe el movimiento de la lengua, una condición conocida como anquiloglosia. Cuando esta restricción interfiere con la lactancia, la frenectomía lingual es el tratamiento de elección.

¿Qué es la anquiloglosia y con qué frecuencia se presenta?

La anquiloglosia, comúnmente llamada «lengua atada», es una anomalía congénita caracterizada por un frenillo lingual corto, fibroso o anormalmente insertado que limita el rango de movimiento de la lengua. Su prevalencia se estima entre el 4% y el 11% de los recién nacidos según distintos estudios, lo que la convierte en una de las anomalías congénitas orales más frecuentes.

Existen distintos sistemas de clasificación según el grado de afectación y la localización de la inserción del frenillo (clasificación de Kotlow, entre las más utilizadas en la práctica clínica), que distinguen entre anquiloglosia anterior (cuando la inserción es visible y próxima a la punta de la lengua) y anquiloglosia posterior (cuando la restricción está más oculta bajo la mucosa y es más difícil de diagnosticar a simple vista).

¿Cómo afecta la anquiloglosia a la lactancia materna?

El movimiento correcto de la lengua es fundamental para una succión eficaz durante la lactancia materna. El bebé necesita elevar y extender la lengua para comprimir el pezón contra el paladar y crear el vacío necesario para extraer la leche de forma eficiente.

Cuando el frenillo restringe este movimiento, el bebé compensa mordiendo o comprimiendo el pezón con las encías en lugar de utilizar la lengua, lo que provoca dolor intenso, grietas y heridas en el pezón materno, succión ineficaz con tomas prolongadas y agotadoras, escasa ganancia de peso del bebé por transferencia insuficiente de leche, y un círculo de frustración que en muchos casos lleva al abandono precoz de la lactancia materna.

Diversos estudios señalan que entre el 25% y el 60% de los casos de dolor persistente durante la lactancia tienen relación con algún grado de anquiloglosia no diagnosticada.

¿Cómo se diagnostica la anquiloglosia en el recién nacido?

El diagnóstico de la anquiloglosia combina la exploración física directa de la cavidad oral con la evaluación funcional de la succión.

En la exploración física se valora la longitud del frenillo, su grosor, su elasticidad y el punto de inserción tanto en la lengua como en el suelo de la boca. La evaluación funcional es igualmente importante: se observa la capacidad del bebé para elevar la lengua, extenderla más allá del labio inferior y realizar movimientos laterales.

Herramientas validadas como la escala de Hazelbaker (Hazelbaker Assessment Tool for Lingual Frenulum Function) combinan parámetros anatómicos y funcionales para objetivar el grado de restricción y orientar la decisión terapéutica.

El diagnóstico debe realizarlo siempre un profesional con experiencia específica, ya que la anquiloglosia posterior puede pasar desapercibida en una exploración superficial y es precisamente la que con más frecuencia genera problemas funcionales significativos en la lactancia.

¿En qué consiste la frenectomía lingual y cómo se realiza?

La frenectomía lingual es un procedimiento quirúrgico breve y sencillo que consiste en la liberación del frenillo lingual mediante una pequeña incisión que permite la movilidad normal de la lengua. En recién nacidos y lactantes pequeños, el procedimiento puede realizarse con tijeras quirúrgicas estériles (frenotomía) o con láser de diodo, sin necesidad de anestesia general, ya que el frenillo en esta etapa tiene escasa vascularización e inervación, lo que hace que el procedimiento sea rápido (apenas unos segundos) y con sangrado mínimo. El bebé puede ser amamantado inmediatamente después del procedimiento, lo que además tiene un efecto calmante natural. En bebés mayores o en casos de anquiloglosia posterior más compleja, puede ser necesaria anestesia local y una técnica quirúrgica algo más amplia, denominada frenuloplastia.

¿Qué evidencia respalda la realización de la frenectomía?

La evidencia científica sobre el beneficio de la frenectomía lingual en casos de anquiloglosia con impacto funcional documentado en la lactancia es consistente, aunque la literatura reconoce cierta heterogeneidad metodológica en los estudios disponibles.

Una revisión sistemática publicada en la revista Pediatrics concluyó que la frenotomía mejora de forma significativa el dolor materno durante la lactancia y, en menor medida pero también de forma relevante, la eficacia de la succión del bebé.

Las sociedades científicas, incluida la Academia Americana de Pediatría, recomiendan que la decisión de realizar la frenectomía se base en una valoración individualizada que combine la exploración anatómica con el impacto funcional real sobre la lactancia, evitando tanto el infradiagnóstico (que perpetúa el dolor materno y compromete la lactancia) como el sobrediagnóstico (que somete a procedimientos quirúrgicos innecesarios a bebés sin restricción funcional real).

¿Qué ocurre si la anquiloglosia no se trata a tiempo?

Cuando la anquiloglosia no se diagnostica ni se trata durante el período de lactancia, sus consecuencias pueden extenderse más allá de esta etapa.

A medio plazo, puede asociarse a dificultades en la introducción de alimentación complementaria, alteraciones en el desarrollo del habla (especialmente en la articulación de determinados fonemas que requieren elevación lingual), problemas de higiene oral por la dificultad para mover restos de alimento con la lengua, y en algunos casos, alteraciones en el desarrollo del paladar y la oclusión dental por la falta de estímulo lingual adecuado durante el crecimiento craneofacial.

Por este motivo, aunque la lactancia sea el motivo de consulta más frecuente, el diagnóstico y tratamiento precoz de la anquiloglosia tiene beneficios que se proyectan en el desarrollo a largo plazo del niño.

Si la lactancia te resulta dolorosa o tu bebé no gana peso de forma adecuada, pide una valoración específica del frenillo lingual. Es una de las causas más frecuentes y más fácilmente solucionables de dificultad en la lactancia. Contáctanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *