La mucositis oral es la inflamación y ulceración de la mucosa de la cavidad oral provocada por el efecto citotóxico de la quimioterapia y la radioterapia sobre las células de revestimiento de la boca. Es una de las complicaciones más frecuentes y debilitantes del tratamiento oncológico: afecta a entre el 20% y el 40% de los pacientes que reciben quimioterapia estándar, y a más del 80% de los que reciben radioterapia en cabeza y cuello o trasplante de células madre hematopoyéticas. Su impacto va mucho más allá del dolor local: puede obligar a reducir o interrumpir el tratamiento oncológico, comprometer la nutrición y aumentar el riesgo de infecciones sistémicas graves.
¿Por qué se produce la mucositis oral en pacientes oncológicos?
La mucosa oral es uno de los tejidos más vulnerables a los efectos de la quimioterapia y la radioterapia porque está compuesta por células de renovación rápida (su ciclo de reposición completo dura entre 7 y 14 días), exactamente el tipo de células sobre las que actúan los tratamientos oncológicos. Los citostáticos y la radiación interfieren en la división celular de las células basales del epitelio oral, impidiendo su renovación normal.
El resultado es una pérdida progresiva de la barrera mucosa que expone el tejido subyacente, genera úlceras dolorosas y permite la colonización por bacterias, hongos y virus oportunistas.
El modelo fisiopatológico actualmente aceptado, descrito por Sonis en 2004 y ampliamente validado desde entonces, divide el proceso en cinco fases secuenciales: iniciación, regulación al alza con generación de mensajeros inflamatorios, amplificación de la señal inflamatoria, ulceración y finalmente curación espontánea cuando cesa el estímulo tóxico.
¿Qué síntomas produce y cómo se clasifica?
La mucositis oral se manifiesta inicialmente como una sensación de ardor y eritema (enrojecimiento) de la mucosa, que evoluciona hacia la formación de úlceras dolorosas cubiertas por una pseudomembrana blanquecina. El dolor puede ser de intensidad extrema, interfiriendo con la capacidad de hablar, tragar y alimentarse. La escala más utilizada para su clasificación es la de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece cinco grados:
| Grado | Descripción |
|---|---|
| 0 | Sin cambios |
| 1 | Eritema y dolor leve, sin úlceras |
| 2 | Eritema, úlceras, puede comer sólidos |
| 3 | Úlceras extensas, solo tolera líquidos |
| 4 | Imposibilidad de alimentarse, requiere soporte nutricional |
Los grados 3 y 4 se consideran mucositis severa y pueden obligar a hospitalizar al paciente, reducir la dosis de quimioterapia o interrumpir la radioterapia, con el consiguiente impacto negativo sobre el resultado oncológico del tratamiento.
¿Qué factores aumentan el riesgo de desarrollar mucositis severa?
Existen factores de riesgo dependientes del tratamiento y factores dependientes del propio paciente. Entre los primeros destacan el tipo de citostático utilizado (los agentes alquilantes, el metotrexato y el 5-fluorouracilo tienen mayor potencial mucotóxico), la dosis acumulada de radioterapia en cabeza y cuello (especialmente por encima de 30 Gy), el fraccionamiento de la radioterapia y la combinación de quimio y radioterapia simultáneas.
Entre los factores dependientes del paciente se encuentran la edad avanzada, el estado nutricional previo al tratamiento, la función renal (que determina la velocidad de eliminación de los citostáticos), la presencia de enfermedad periodontal activa o focos infecciosos dentales no tratados antes del inicio del tratamiento oncológico, y determinadas variantes genéticas relacionadas con el metabolismo de los citostáticos.
¿Cómo se previene la mucositis oral?
La prevención de la mucositis oral comienza antes del inicio del tratamiento oncológico. La valoración y el saneamiento oral previos (eliminación de focos infecciosos, tratamiento periodontal, ajuste de prótesis mal adaptadas) reducen de forma significativa el riesgo de complicaciones infecciosas asociadas a la mucositis.
Durante el tratamiento, las medidas con mayor evidencia científica incluyen los enjuagues con crioterapia oral (mantener hielo en la boca durante la administración intravenosa de ciertos citostáticos, especialmente el 5-fluorouracilo en bolo, reduce el flujo sanguíneo mucoso y limita la exposición al citostático), el uso de factor de crecimiento de queratinocitos (palifermina) en pacientes sometidos a trasplante de células madre, y la terapia con láser de baja intensidad (fotobiomodulación), que ha demostrado en múltiples ensayos clínicos reducir tanto la incidencia como la severidad de la mucositis en pacientes que reciben radioterapia en cabeza y cuello.
En Clínica Belodonte el protocolo de valoración preoncológica incluye la revisión oral sistemática y el saneamiento completo antes del inicio de cualquier tratamiento con potencial mucotóxico.
¿Cuál es el tratamiento de la mucositis establecida?
El tratamiento de la mucositis oral establecida es fundamentalmente de soporte, ya que no existe hasta la fecha ningún fármaco que revierta el proceso fisiopatológico una vez iniciado.
Los pilares del manejo incluyen el control del dolor (con analgesia escalonada que puede llegar a requerir opioides en los grados 3 y 4), el mantenimiento de la higiene oral con productos suaves y no irritantes (soluciones salinas, bicarbonato sódico diluido, evitando colutorios con alcohol), el control de las infecciones oportunistas (antifúngicos tópicos o sistémicos para la candidiasis, antivirales para las reactivaciones herpéticas), el soporte nutricional (nutrición enteral o parenteral cuando la mucositis impide la ingesta oral adecuada) y la hidratación.
Los anestésicos tópicos como la lidocaína viscosa pueden proporcionar alivio temporal del dolor antes de las comidas, aunque su uso debe pautarse con cuidado por el riesgo de interferir con el reflejo de deglución.
Preguntas frecuentes sobre mucositis oral
¿Cuánto dura la mucositis oral?
En los pacientes que reciben quimioterapia en ciclos, la mucositis suele aparecer entre el quinto y el décimo día tras cada ciclo y se resuelve espontáneamente en dos a tres semanas, una vez que las células mucosas se regeneran. En los pacientes que reciben radioterapia continua en cabeza y cuello, la mucositis puede persistir durante todo el tratamiento y varias semanas después de finalizarlo.
¿Puede prevenirse completamente?
No existe ninguna medida que garantice la prevención completa de la mucositis en pacientes con alto riesgo. Sin embargo, la combinación de saneamiento oral previo, crioterapia durante la administración de citostáticos y fotobiomodulación con láser ha demostrado reducir su incidencia y severidad de forma clínicamente relevante.
¿Qué productos de higiene oral deben evitarse durante la mucositis?
Deben evitarse los colutorios con alcohol, la clorhexidina en concentraciones elevadas (que reseca e irrita la mucosa ya lesionada), los cepillos de cerdas duras y cualquier producto mentolado o con sabores intensos que pueda agravar la sensación de ardor.
¿La mucositis oral puede provocar infecciones graves?
Sí. La pérdida de la barrera mucosa en un paciente inmunocomprometido puede facilitar la entrada de bacterias al torrente sanguíneo (bacteriemia) y generar sepsis, una complicación potencialmente grave que requiere hospitalización y antibioterapia intravenosa. Este riesgo es especialmente elevado en pacientes con neutropenia severa asociada al tratamiento quimioterápico.
Si vas a iniciar un tratamiento de quimioterapia o radioterapia en cabeza y cuello, solicita una valoración oral antes de empezar. Llegar al tratamiento con la boca en las mejores condiciones posibles es una de las medidas más eficaces para reducir el riesgo de complicaciones.

