El ictus (accidente cerebrovascular) es la segunda causa de muerte y la primera causa de discapacidad adquirida en adultos en España. Su relación con la salud oral es bidireccional y está respaldada por una evidencia científica cada vez más sólida: la enfermedad periodontal aumenta el riesgo de ictus, y el ictus genera consecuencias directas sobre la salud oral del paciente que requieren un seguimiento especializado. Conocer esta relación es fundamental tanto para la prevención como para el manejo clínico del paciente que ha sufrido un accidente cerebrovascular.
¿Qué relación existe entre la enfermedad periodontal y el riesgo de ictus?
La asociación entre periodontitis y riesgo cardiovascular, incluyendo el ictus isquémico, es uno de los vínculos sistémicos de la enfermedad periodontal más consistentemente documentados en la literatura científica.
Un metaanálisis publicado en Stroke en 2020, que analizó datos de más de 160.000 participantes procedentes de 12 estudios prospectivos, encontró que los pacientes con periodontitis tenían un riesgo de ictus isquémico un 24% superior al de los pacientes sin enfermedad periodontal, independientemente de otros factores de riesgo cardiovascular clásicos como la hipertensión, la diabetes o el tabaquismo.
Los mecanismos propuestos son múltiples. La bacteriemia transitoria generada por la masticación en pacientes con periodontitis introduce en el torrente sanguíneo bacterias periodontopatógenas, especialmente Porphyromonas gingivalis, que pueden contribuir a la formación y desestabilización de placas de ateroma en los vasos cerebrales. La inflamación sistémica crónica mantenida por la periodontitis activa eleva los niveles de proteína C reactiva y otras moléculas inflamatorias que favorecen la disfunción endotelial y la hipercoagulabilidad. Y los productos bacterianos periodontales pueden activar directamente las plaquetas y los factores de la coagulación, aumentando el riesgo de fenómenos tromboembólicos.
¿Qué consecuencias tiene el ictus sobre la salud oral?
El ictus genera un conjunto de consecuencias directas e indirectas sobre la salud oral que se instauran de forma aguda y pueden perpetuarse durante meses o años si no se abordan de forma activa.
La hemiplejia o hemiparesia (la debilidad o parálisis de un lado del cuerpo) dificulta o imposibilita la higiene oral autónoma del lado afectado, generando una acumulación de placa bacteriana asimétrica que favorece el desarrollo de caries y enfermedad periodontal en ese hemiarco.
La disfagia (dificultad para deglutir) es frecuente en la fase aguda del ictus y puede persistir en los casos más graves: genera un mayor riesgo de aspiración de contenido oral hacia las vías respiratorias, lo que convierte el control de la infección oral en una medida directa de prevención de la neumonía aspirativa, una complicación frecuente y grave en el paciente con ictus.
La xerostomía es un efecto secundario frecuente de los fármacos utilizados en la prevención secundaria del ictus, especialmente los anticolinérgicos y algunos antihipertensivos, y aumenta el riesgo de caries y candidiasis oral.
La negligencia hemiespacial (incapacidad para procesar información del lado contralateral a la lesión cerebral) puede llevar al paciente a ignorar sistemáticamente la higiene y la alimentación del lado afectado, con consecuencias directas sobre la salud oral de ese hemiarco.
¿Qué adaptaciones requiere la higiene oral del paciente con secuelas de ictus?
La higiene oral del paciente con secuelas motoras de ictus requiere adaptaciones específicas que deben individualizarse según el grado de afectación funcional.
En pacientes con hemiparesia moderada, el cepillo eléctrico reduce la necesidad de destreza manual y es significativamente más eficaz que el manual para el control de la placa en el hemiarco afectado. Los mangos engrosados o adaptados facilitan la prensión en pacientes con fuerza reducida.
El irrigador oral es especialmente útil para la limpieza de las zonas interproximales cuando el uso del hilo dental resulta difícil o imposible.
En pacientes dependientes, la higiene oral debe ser realizada por el cuidador con técnica específica, incluyendo la limpieza de la mucosa, la lengua y las prótesis cuando el paciente las usa. La formación de los cuidadores en higiene oral básica es una intervención con impacto demostrado sobre la reducción de la neumonía aspirativa en el paciente con ictus.
En Clínica Belodonte el protocolo de atención al paciente con secuelas de ictus incluye la evaluación de la capacidad de higiene oral autónoma y las recomendaciones individualizadas de adaptación de los utensilios y la técnica.
¿Qué consideraciones requiere la cirugía oral en el paciente con antecedente de ictus?
El paciente con antecedente de ictus que requiere cirugía oral presenta un conjunto de factores de riesgo que deben valorarse cuidadosamente antes de planificar cualquier intervención.
El tratamiento anticoagulante o antiagregante (prácticamente universal en la prevención secundaria del ictus) requiere una gestión perioperatoria específica que equilibre el riesgo hemorrágico con el riesgo tromboembólico. En ningún caso debe suspenderse la anticoagulación de forma unilateral sin coordinación con el neurólogo o cardiólogo responsable.
La hipertensión arterial, muy frecuente en el paciente con antecedente de ictus, debe estar bien controlada en el momento de la intervención. Los vasoconstrictores en los anestésicos locales (adrenalina) deben utilizarse con precaución y en las dosis mínimas eficaces en pacientes con hipertensión severa no controlada.
La posición en el sillón dental puede generar cambios posturales que afectan a la presión intracraneal en pacientes con secuelas neurológicas graves, por lo que la posición semirreclinada es preferible a la completamente horizontal en estos casos.
La disfagia postictus aumenta el riesgo de aspiración durante los procedimientos orales, por lo que el control del sangrado y de los fluidos en la cavidad oral durante la intervención debe ser especialmente cuidadoso.
¿Puede el tratamiento periodontal reducir el riesgo de un nuevo ictus?
Esta es una de las preguntas más relevantes desde el punto de vista de la prevención secundaria, y los datos disponibles son prometedores aunque todavía no concluyentes.
Varios estudios observacionales han encontrado que los pacientes con periodontitis tratada de forma efectiva presentan reducciones en los marcadores de inflamación sistémica (proteína C reactiva, interleucina-6) que se asocian con un menor riesgo cardiovascular. Sin embargo, los ensayos clínicos aleatorizados que evalúan específicamente el impacto del tratamiento periodontal sobre el riesgo de ictus recurrente son escasos y sus resultados heterogéneos.
La evidencia disponible es suficiente para recomendar el tratamiento periodontal activo en todos los pacientes con antecedente de ictus y periodontitis, no solo por el beneficio oral directo sino por el potencial beneficio cardiovascular y sistémico que puede acompañar al control de la inflamación periodontal crónica.
Preguntas frecuentes sobre ictus y salud oral
¿La mala salud oral puede provocar un ictus?
La enfermedad periodontal no causa directamente un ictus, pero sí aumenta el riesgo de sufrirlo. La evidencia disponible establece una asociación estadística significativa e independiente entre periodontitis y mayor riesgo de ictus isquémico. Mantener una buena salud periodontal forma parte de las medidas de prevención cardiovascular, junto con el control de la hipertensión, la diabetes y el colesterol.
¿Cuándo después de un ictus puede realizarse una extracción dental?
No existe un período de espera universalmente establecido, pero la mayoría de los protocolos recomiendan evitar procedimientos electivos durante los primeros tres a seis meses tras el ictus, período de mayor riesgo de recurrencia y de mayor inestabilidad neurológica y farmacológica. Las urgencias odontológicas deben manejarse siempre en coordinación con el equipo neurológico.
¿Pueden los fármacos para el ictus afectar a la salud oral?
Sí. Los anticoagulantes aumentan el riesgo de sangrado ante procedimientos invasivos. Los antiagregantes tienen un efecto similar, aunque menor. Algunos antihipertensivos provocan xerostomía. Y determinados antiepilépticos utilizados en el manejo de las convulsiones postictus pueden causar hiperplasia gingival. Es fundamental comunicar al dentista o especialista oral todo el tratamiento farmacológico antes de cualquier intervención.
¿Cómo puedo ayudar a un familiar con ictus a mantener su higiene oral?
La higiene oral del paciente dependiente debe realizarse al menos dos veces al día, con un cepillo suave humedecido, limpiando todas las superficies dentales y la mucosa, incluyendo el lado afectado que el paciente puede tender a ignorar. Si el paciente usa prótesis, deben retirarse para su limpieza y guardarse en agua durante la noche. En caso de dificultad para tragar o riesgo de aspiración, consulta con el equipo de salud la técnica más segura para tu familiar concreto.
La salud oral es parte de la rehabilitación integral del paciente con ictus, no un detalle secundario. Incluirla en el plan de cuidados desde el primer momento tiene un impacto real sobre la prevención de complicaciones y la calidad de vida del paciente y de quien le cuida.

